8-9 junio 2019. Collarada y Chemín de la Mature.

Este fin de semana hemos disfrutado de una fantástica estancia por los pirineos con la mejor compañía.

Tras dormir el viernes en la localidad Jacetana de Castiello de Jaca, el sábado a primera hora fuimos a intentar poner los pies sobre el punto más alto de la comarca.

 Aparcamos casi en el inicio de la pista que sube al refugio de la Trapa, de allí caminamos raudos por un bonito sendero cubierto de pinos que nos dejó en poco más de una hora en el refugio de la Espata.

 Como buenos aventureros y con el alto del Collarada observándonos en todo momento, decidimos encaramarnos hacia su cima salvando sin tregua un paquetón de metros de desnivel. Terreno hostil de piedras y algunos pastos que conforme ganábamos altura desaparecieron para dar lugar a los neveros que dificultaron ligeramente nuestro ascenso hasta la chimena Sur, un difícil acceso de casi 800 metros de longitud que por su desnivel, el hielo y las piedras sueltas, nos lo tuvimos que tomar con los 5 sentidos. Pero llegados a ese punto, tras comprobar los buenos agarres de la roca, nos lanzamos a la conquista de la cumbre para poder obtener  por unos minutos el privilegio de semejantes vistas que guarda esta montaña.

Con el frio empujándonos para que iniciásemos rápidamente el descenso nos pusimos en marcha por el sendero  conocido como el paso de Abete, aquí las piedras y neveros dificultaron también el camino, pero las ganas de buscar un sitio al resguardo del gélido viento para echar un bocado fueron superiores y no nos detuvimos hasta encontrarlo. Observados por las marmotas repusimos energías para terminar lo que nos quedaba de jornada, y llegamos a nuestros coches tras cruzar por preciosos parajes de simas, bosques de abetos, pinos y hayedos.

El domingo con las pilas cargadas de nuevo, tras haber comido y dormido bien, nos fuimos a nuestro País vecino para realizar una espectacular ruta en el entorno de los pirineos atlánticos.

Vigilados por el Fort du Portalet, nos dirigimos rumbo al impresionante camino de Chemin de la Mature, una obra de ingeniera diseñada por Paul –Marie Leroy en 1772 para transportar en aquel entonces la madera.  Camino tallado en la roca a más de 200 metros verticales sobre rio Gave d´Aspe, se convierte en un paso extraordinario pero no apto para los que tengan miedo a las alturas.

Tras recorrer todo el camino nos adentramos por un precioso bosque de hayedos, avellanos y Olmos y llegamos al Col d´Arras. Aquí iniciamos el descenso sin dejar de disfrutar de las preciosas vistas, valles verdes rebosantes de vida y  altas cumbres nevadas que alcanzan las nubes.  Seguimos la senda en dirección al punto de partida por el Pont des Trungas y, sorteando el agua para no mojarnos,llegamos a recorrer 12 km con los que completamos la ruta.

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